Albacete, 24 de septiembre de 2026.- Hay huellas que se quedan en un lugar y otras que son capaces de viajar mucho más lejos. Las de Alicia Giménez Bartlett llevan décadas haciéndolo a través de millones de libros, pero este jueves han vuelto, de alguna manera, al lugar en el que comenzaron: la provincia de Albacete.
El Salón de Actos de Unicaja ha acogido un encuentro muy especial con la escritora nacida en Almansa, promovido por Popular Libros con la colaboración de la Diputación de Albacete y la JCCM, que ha reunido a numerosos lectores y lectoras, con una importante representación de clubes de lectura de distintos puntos de la provincia.
La cita que ha tenido dos ingredientes íntimamente unidos: el homenaje a una de las grandes figuras de la literatura española contemporánea y la conversación en torno a su último trabajo, Bajo el cielo infernal, nueva entrega de una compañera de viaje que lleva ya tres décadas junto a su autora —y junto a varias generaciones de lectores y lectoras—: la inspectora Petra Delicado.
El diputado del Área Social, José González, ha participado en nombre del Gobierno de Santi Cabañero, haciendo entrega a Giménez Bartlett junto al delegado provincial de Educación, Cultura y Deportes de la JCCM, Diego Pérez, de una placa conmemorativa en la que se puede leer ‘Gracias por colaborar en que leer sea un mundo de seducción que no debe morir’.
Pero ha habido otro regalo mucho más sencillo que ha terminado teniendo un significado especial: un ejemplar del catálogo de la exposición ‘Nuestras huELLAS’, impulsada por la Diputación desde 2024 a través del área de Igualdad que encabeza Pilar Callado, y en la que Alicia Giménez Bartlett ocupa un lugar propio entre aquellas primeras trece mujeres escogidas como referentes femeninos vinculados a la provincia. Una iniciativa que la autora conocía y que ha recibido con entusiasmo, calificándola de “maravillosa”.
González: “Alicia es parte de nuestras huellas y de nuestra historia”
José González ha aprovechado esa circunstancia para poner palabras al sentido que para la Diputación tenía también este homenaje: reconocer no sólo a una autora de enorme dimensión literaria, sino a una mujer cuya trayectoria es patrimonio humano y cultural de esta tierra.
“Alicia nació en Almansa y nos sentimos muy orgullosos de que una mujer con tanto talento, que a través de sus novelas nos ha permitido conocer y conocernos a nosotros mismos, esté esta tarde aquí y podamos presumir de que es parte de nuestra provincia”, ha señalado.
El diputado ha recordado que Nuestras huELLAS nació para hacer visibles las historias de mujeres “de ayer y de hoy” que han grabado sus pasos en la provincia y que, desde entonces, la muestra no ha dejado de recorrer municipios. Una exposición concebida precisamente para generar referentes, reconocer trayectorias y llevarlas por el territorio, y que comenzó con trece protagonistas, entre ellas la propia Giménez Bartlett.
“Estamos orgullosos de que Alicia forme parte de ‘nuestras huellas’, de nuestra historia y de la historia de nuestra provincia”, ha resumido González ante la autora y ante un auditorio repleto, especialmente cómplice.
Y es que esa exposición ha terminado haciendo realidad la vocación con la que nació: salir de la capital y acercar a los pueblos historias de mujeres capaces de ensanchar el horizonte de quienes vienen detrás. Durante su primer año pasó por nueve localidades y continúa ampliando tanto su recorrido como el número de mujeres reconocidas.
Petra Delicado vuelve, treinta años después
Tras el homenaje inicial, las protagonistas han sido Alicia y la literatura, cogidas de la mano. En conversación con Álvaro Pérez, vinculado a la coordinación de actividades de animación a la lectura de la red de bibliotecas, Giménez Bartlett ha hablado de Bajo el cielo infernal, pero también de escritura, del paso del tiempo, de sus personajes, de la sociedad y de esa particular convivencia de tres décadas con Petra Delicado.
Y lo ha hecho como escribe: sin demasiados rodeos, con inteligencia y con un humor que ha provocado las risas constantes del público.
Preguntada por quién es Alicia Giménez Bartlett más allá de cifras, premios y reconocimientos, la propia autora ha elegido una definición mucho más esencial: “una mujer” cuya primera vocación fue escribir. Ha recordado que lleva haciéndolo toda la vida —incluso durante aquellos años en los que todavía no publicaba— y ha señalado como un privilegio haber podido vivir de aquella vocación que apareció tan pronto.
También ha hablado con enorme naturalidad de Petra. Después de tantos años, volver a ella es regresar a un territorio conocido: “vuelvo con mi amiga que me está esperando”, ha explicado. La posibilidad de alternar las novelas protagonizadas por la inspectora con otras historias le ha permitido mantener viva esa relación literaria y regresar al personaje “con ganas”.
Porque Petra sigue siendo Petra, aunque el mundo a su alrededor haya cambiado radicalmente. Cuando comenzaron sus aventuras no había teléfonos móviles, el euro aún no existía y el ADN apenas empezaba a incorporarse a las investigaciones. También era muy distinta la presencia femenina dentro de la Policía, algo sobre lo que la escritora ha reflexionado al mirar retrospectivamente estas tres décadas.
Bajo el cielo infernal: una Petra golpeada por la vida
En Bajo el cielo infernal, sin embargo, los años no son únicamente decorado. Petra llega atravesada por el duelo tras la muerte de su marido y afronta un nuevo caso desde un momento personal especialmente difícil.
Sobre ello ha hablado con una franqueza que ha convertido algunos momentos de la presentación en algo más que una conversación literaria. La autora ha reconocido haber trasladado sentimientos propios al personaje: esa ira ante la pérdida, la sensación de injusticia porque quien se ha marchado ya no podrá volver a contemplar una puesta de sol, disfrutar de una comida o ver una película que le gustaba. Una Petra “muy dura” con cuanto la rodea, pero también consigo misma, que guarda hacia dentro buena parte de la tristeza.
Desde ahí arranca una novela policial cuyo detonante es el asesinato a puñaladas de un jesuita en el barrio barcelonés de La Mina y que permite a la autora adentrarse también en cuestiones relacionadas con la Iglesia como institución y, entre otras, con el secreto de confesión. Giménez Bartlett ha querido diferenciar expresamente entre las creencias religiosas personales, que ha considerado plenamente respetables, y su mirada crítica hacia determinadas estructuras y comportamientos institucionales.
“Cascarrabias, pero con moderación”
Y entre literatura y literatura, Alicia Giménez Bartlett ha dejado también una pequeña lección sobre la vida (que, al fin y al cabo, viene a ser lo mismo). La escritora ha reconocido que con los años uno puede volverse más impertinente o atreverse a decir algunas verdades con mayor libertad, pero ha marcado una frontera: “Lo que no se puede ser es amargado”.
Frente a la idea recurrente de que todo va a peor, Giménez Bartlett ha reivindicado lo que sigue funcionando: la solidaridad, los vínculos entre vecinos, amigos y amigas, una sociedad más culta y, precisamente, el crecimiento de los clubes de lectura. Ha recordado que cuando comenzó su carrera el fenómeno actual de estos grupos parecía casi “ciencia ficción” y ha elogiado la calidad de sus integrantes, cuyas preguntas, ha bromeado, llegan a ser “mejores que las de los periodistas” y consiguen que ella misma reflexione sobre lo escrito.
Su conclusión ha provocado otra sonrisa general: “Cascarrabias, pero con moderación”.
Una reflexión especialmente apropiada ante un auditorio lleno precisamente de esa comunidad lectora. Diego Pérez ha destacado que la provincia cuenta con 385 clubes de lectura y unas 7.300 personas vinculadas a ellos, y ha puesto en valor estos espacios no sólo como lugares en los que se leen libros, sino como puntos de encuentro donde se comparten ideas, se reflexiona y nacen lazos personales.
Así, entre libros, humor, recuerdos, conversación y mucho afecto, Albacete ha celebrado a una autora que ha llevado su literatura por medio mundo. Y la Diputación ha podido acercarle algo que, de alguna manera, viene tiempo haciendo con ella en sentido inverso: llevar a Alicia Giménez Bartlett por los pueblos de su provincia, convertida en una de ‘Nuestras huELLAS’.

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